Miguelsogbi’s Blog

abril 11, 2017

Breaking Bad. La serie que Roque Valero debe ver

Comenzaré por ser honesto. Este artículo no es sobre Roque Valero. Lo coloqué en el título solo para llamar la atención. Para cumplir el dogma que hay detrás de cada título que es enganchar al lector.

Roque Valero fue trending topic. Nacho lo puso en la palestra a raíz de una discusión que generaron en tuiter. Después miles decidieron participar en la conversación. Pero la verdad es que el título debió haber sido algo cómo: “Breaking Bad, la serie que todo chavista debe ver”, o más bien, “que todo enchufado debe ver”. Y es que si hacemos una reflexión sencilla Roque Valero no es el adversario, o mejor dicho el enemigo, para ponerlo en los términos en los que el oficialismo venezolano desfiguró la política, convirtiéndola en una guerra, es decir una antipolítica.

Breaking Bad, es una de las series televisivas más exitosas de los últimos tiempos, (Estados Unidos, 2008-2013) y aunque fue patéticamente traducida como Ruptura Total, la traducción real sería algo así como Volviéndose Malo.

Espero que sean muchos los lectores que hayan visto la serie, porque vengo duro como Spoiler, y es que no creo que exista una mejor metáfora que esta trama para que el gobierno de Nicolás Maduro y sus seguidores más poderosos, puedan ver su futuro inmediato, su final, decadencia y derrumbamiento. El programa es un ejemplo perfecto de que la vida está compuesta de ciclos y que los ciclos se terminan. La vida no es una línea recta, ni ascendente. La vida es más bien parecida a un electrocardiograma.  Sube y baja. Es imposible mantenerla siempre recta aún en estos tiempos históricos, que son largos y lentos.

Walter White es un profesor de química en una escuela secundaria. Da clases en la mañana. En la tarde trabaja en un Car Wash. El salario no le alcanza. Se entera que tiene un cáncer incurable en un pulmón y además su esposa Skyler queda embarazada a los 40 años.

Su expectativa de vida es de dos años. El panorama es desolador. Walter quiere asegurar el futuro de su familia y decide usar sus profundos conocimientos de la química para fabricar anfetaminas y termina creando el mejor producto que los drogadictos de Nuevo México hubiesen probado alguna vez.

Al principio cocinaba la droga en un viejo Motor Home que estacionaba junto a su socio Jesse Pinkman en cualquier lugar del desierto. Todo marcha muy bien. En poco tiempo comienza a ver mucho dinero. Hace cálculos. “Cuando llegue a un monto determinado, paro” dice Walter. Pero no. Nunca para. Porque esa es la naturaleza del hombre. Quiere más, se complica más y produce más. Se convierte en Pablo Escobar de las anfetas.

No tarda en aparecer la sangre. Mientras más dinero, más problemas. Mientras más problemas, más mentiras.

Hay dos elementos que van caracterizando el desarrollo del personaje. La traición es uno de ellos. White se convierte en un mentiroso perfecto. Un máquina de inventar. Una ametralladora de falsedades. Así se van creando dos mundos. El verdadero y el que el protagonista va creando día a día.

El otro elemento es el de una vida nueva que lo seduce sin parar. Walter abandona su vida tanática, rutinaria y triste, para descubrir lo erótico de la creación, lo diferente y lo inimaginable.  Traspasa límites jamás pensados. Se descubre a si mismo. Encuentra su lado oscuro y se enamora de ello. Renace en la maldad.

Viene a mi mente la imagen de aquel Hugo Chávez delgado, vestido de liqui-liqui azul claro, proyectando sus ideales en un programa de televisión. Aspiraba al poder. Lo soñaba. Pero no lo había alcanzado y finalmente lo logra. Dice que es por la igualdad de los pueblos. Una batalla contra la injusticia. No es malo. No suena malo. Quizás se volvió, se convirtió. Al igual que Walter White descubrió otro mundo. Uno que soñaba, pero que en realidad no sabía como era: el universo del poder.

El protagonista también descubre ese universo. Todo por su familia. Esa es la excusa. La gran mentira. como es el pueblo para Hugo Chávez y su entorno.

Walter se corrompe y Hugo también. Es demasiado. Mucho más de lo imaginado.  No son ellos solos. La corrupción invade todo el entorno. Los ministros, los gobernadores, los amigos. Se va de las manos.

No son solo los ministros. Skyler también. Al principio critica a su esposo. Pero luego ve tantos millones en efectivo  que se corrompe y usa sus conocimientos contables para lavar todos esos millones de dólares. Redime a su esposo comprando aquel Car Wash en el que Walter secaba los autos al salir de la máquina junto sus compañeros de trabajo, casi todos chicanos e indocumentados.

El mismo cuento que Huguito, Efraín, Franqui Francisco y tantos más.

La trama confunde al televidente. El personaje es tan astuto, que el anti héroe deviene en  en héroe dentro de la psique del espectador. Lo mismo ocurre con el  elector alrededor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y toda su pandilla. Lo están haciendo todo mal, pero por una buena causa. La metáfora de Robin Hood. Son villanos pero no tanto, piensan algunos.

Hacia la última temporada, la verdad se hace demasiado patente. El televidente está más claro y los electores también. Se convirtieron en demasiado malos. Walter pone en riesgo a su familia. Nicolás Maduro a todo un país. Sería riesgoso decir su país.

En los últimos capítulos White está claro sobre cual es su destino. Sabe que no podrá huir de esa realidad que él mismo creo y que ya no puede controlar a través de la violencia o la mentira. Siempre deja un atisbo de esperanza. Pero sabe cual es su final.

Lo mismo ocurre con los jerarcas del poder en Venezuela. Están claros sobre cual es su destino, pero hacen todo lo posible por huir de él. No se si están en el capítulo final. Pero seguro si en la última temporada.

En medio del ejercicio de la venganza Walter pierde la vida. En realidad se la quita sin querer. En esos últimos minutos y con las manos bañadas en su propia sangre, acaricia aquellas máquinas con las que amasó todo su poder. Sabe que fue por él. Que todo fue por él.  Al igual que lo saben ellos. Fue por ellos. Todo fue por ellos.

No fue por la familia. No fue por el país. Quizá se vayan también con su propia sangre en las manos, al igual que Walter, manchadas con la de quienes ellos juraron proteger por siempre.

Disculpen. Olvidé hablar de Roque Valero.

@miguelsogbi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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octubre 22, 2015

La ley del olvido

Filed under: Opinión — miguelsogbi @ 6:32 pm
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Me conmovió profundamente leer la noticia. Karl Andree, un ciudadano británico de 74 años de edad podría ser castigado con 360 latigazos. Las autoridades lo detuvieron con vino casero en su auto y las leyes islámicas son claras y rígidas con respecto al consumo de alcohol.

Andree es un ejecutivo de la industria petrolera ya jubilado que vive en Arabia Saudita desde hace 25 años. Sus familiares aseguran que ha sido muy feliz en ese país.

La matemática es una ciencia exacta y la ecuación 360 latigazos, sobre 74 años de edad, pareciera dejar poco margen de error ante la posibilidad de resistir el castigo, sobre todo en un hombre asmático, que sufre de gota y que ha pasado por tres tratamientos contra el cáncer, además de un año de prisión desde que fue capturado. Aún así podría salvarse si las diligencias de la cancillería británica rinden frutos.

La sharía es el cuerpo del derecho islámico y define lo que es prohibido o permitido; lo que está bien o mal, estableciendo un código de conducta y por ende un estilo de vida. En occidente puede parecernos cruel y cavernaria, pero es clara y explícita.

La noticia da para discutir temas tan variados como la separación entre el Estado y la religión; los derechos humanos; las libertades religiosas; o los castigos medievales aplicados en pleno siglo veintiuno. Pero no. Aún cuando somos ciudadanos universales, la reflexión me lleva con más fuerza a pensar sobre cual es la ley que rige a Venezuela.

Karl Andree sabe que vive bajo la ley del Islam y que consumir licor, incluso en un bombón de chocolate puede ser castigado de manera brutal. Sin embargo, muy lejos de Arabia Saudita, en este país tropical, Alexis García también fue severamente castigado. Después de esperar angustiosamente durante algunos años a que apareciera un riñón compatible, finalmente el 7 de octubre llegó el día, pero a las 4:50 PM, en plena sala de operaciones, con la humanidad abierta y en el medio de la sedación de la anestesia, se fue la luz en el Hospital Universitario de Maracaibo. Con el apagón se pudrió el riñón y la esperanza del abogado de 56 años, que a duras penas lo suturaron utilizando los teléfonos celulares como linterna.  ¿Imaginan algo más cruel y cavernario?

Al británico quizá le perdone la ley del islam, si las diligencias diplomáticas llegan a feliz término. Pero al venezolano no lo perdonó la ley del olvido, el códice de un país echado al traste por quienes lo gobiernan. Un gobierno que olvidó que antes que nada, un país es su gente.

@miguelsogbi

A Alexis nadie le advirtió que al ingresar al quirófano, estaría entrando a una zona controlada por la ley del olvido.

septiembre 24, 2015

El sepulturero de la revolución

Así se refería Liev Davidovich Bronstein, también conocido como Trotski, cuando le tocaba hablar de su ex camarada Stalin. Este detalle no lo hubiese conocido si aquella tarde frente a la playa, José Salvador Pulido, no me hubiese recomendado de manera vehemente la lectura de El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura (Tusquets Editores).

Serán pocos los que tengan la autoridad académica para criticar a Padura después semejante obra. Solo puedo decir que es una de esos grandes libros que te ocurren. A diferencia de otras obras inolvidables que he podido leer como Baudolino de Umberto Eco, La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones o A Sangre Fría de Truman Capote, cuando eres un venezolano del siglo XXI, El hombre que amaba a los perros, tiene otra cosa.

Padura no escribió pensando en Venezuela, pero si con la idea de recordar como el comunismo, la gran utopía del siglo XX, en nombre de la igualdad y la justicia; de la lucha por el proletariado del mundo; y de la lucha de clases, se pervirtió y terminó otorgándole al camarada Stalin el título de segundo gran genocida del planeta, superado únicamente por Mao Zedong, dejando atrás en este penoso ranking incluso a Adolf Hitler, el más publicitado de todos.

La novela es un paseo por la mas paralizante de las emociones que invaden al ser humano. Es un texto sobre el miedo. Sobre como el poder por el poder se encarga de sembrarlo, como de hecho lo instauraron en los ciudadanos de la Unión Soviética, la República Democrática Alemana, Cuba y más recientemente Venezuela.

Por temor a ser derrocado, Stalin obligaba a sus acólitos a confesar conspiraciones inexistentes para luego ordenar su fusilamiento. Las víctimas sabían lo que les esperaba, pero tal era el abatimiento psicológico que se rendían de manera anti natura con tal de irse de esta vida con la ilusión de que sus familiares serían perdonados.

En el gobierno de Nicolás Maduro también existe el miedo y el mandatario es frecuentemente invadido por paranoias de traición, invasiones y derrocamientos. Estos temores en parte reales y en parte psicológicos le sirven de excusa, al igual que al camarada Stalin, para perseguir y torturar buscando confesiones como lo hicieron por ejemplo con Marco Coello, buscando que acusara a Leopoldo López, afortunadamente sin el éxito que obtenía el fallecido líder soviético.

Ramo Verde y los sótanos del SEBIN son la Siberia tropical de Nicolás. En estas celdas y en otras, se deterioran hasta la enfermedad los enemigos de la revolución.

Otro aspecto que los une a todos, Stalin, Nicolás, Hugo, Fidel, fue la destrucción de los aparatos productivos de sus respectivas naciones, para posteriormente devenir en hambruna, escasez, mercados negros y filas para adquirir lo básico.

La novela trata sobre la vida de la víctima, Trotski;  su victimario Ramón Mercader; y de como la muerte los une para siempre en el implacable camino de la historia. A medida que avanza el texto, la imagen del malvado agente secreto de la NKVD, entrenado durante años como un disciplinado soldado y que dedicó tres años de su vida a la misión histórica que Stalin le encomendó, se desdibuja al punto de generar compasión en el lector.

Y es que Mercader a pesar de haber cometido un magnicidio, fue otra víctima del comunismo. Su energía de joven luchador por la causa de los pobres y los desprotegidos durante la guerra civil española, fue utilizada para moldear su cerebro hasta el punto de convertirlo en una máquina cínica y asesina. Después de haber sido capturado por las autoridades mexicanas, pagó la pena máxima de 20 años existente para el momento, sin jamás confesar que era un agente de la NKVD, de hacerlo, la mano de Stalin le habría tocado en forma de chuzo en el medio de alguna reyerta carcelera. De nuevo el miedo. Ya en la Unión Soviética, con nuevo nombre y condecorado en secreto como héroe de la revolución, vivió entre las sombras y solo la medalla le salvó de hacer las largas colas que más de medio siglo después se hacen en Venezuela.

Quienes creyeron en la Santísima Trinidad de la revolución bolivariana, Chávez como el padre, Nicolás como el hijo y Bolívar como el espíritu santo, tienen mucho de Ramón Mercader. No por su carácter de asesino, sino de víctima. Ya casi todas arrepentidas, se han dado cuenta como al igual que en los otros sistemas comunistas que existieron en el mundo, el individuo fue hecho a un lado bajo lo excusa de lo colectivo, pero siempre en pos del poder. El hombre que amaba a los perros es recomendado a todos, pero su prescripción es impostergable para cualquier comunista en proceso de conversión.

Afortunadamente para Venezuela, la revolución bolivariana tiene su sepulturero, uno que cava con todas su fuerzas. Mientras, quienes acá vivimos nos estamos llenando de tierra, por decir lo menos.

@miguelsogbi

“El hombre que amaba a los perros, una fascinante indagación histórica en las razones por las que se pervirtió la gran utopía del siglo XX”.

abril 7, 2014

La historia de Wilfredo, Maribel, Rosa y Venezuela

Filed under: Uncategorized — miguelsogbi @ 2:55 am
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Wilfredo. Una línea de sudor le pica la frente en dos. Son las siete. El sol no arrecia aún, pero la humedad y el calor están ahí, incluso temprano. Wilfredo no viene solo. Parece una marcha obrera musicalizada por el grito de las guacamayas. Esta mañana, como muchas otras a lo largo de casi 50 días, cientos de trabajadores desfilan por El Cafetal para llegar a sus trabajos. No hay transporte. Algunos vecinos ahogados en la ilusión de que están tumbando al gobierno, trancan las vías. No hay paso. El gobierno suspendió las rutas de transporte público. Solo queda caminar.

Es vigilante. Entre bonos nocturnos y de alimentación se acerca forzosamente a los 8.000 bolívares mensuales. Trabaja veinticuatro por veinticuatro horas. Su dignidad huele a puntualidad y al perfume que le regaló un vecino. Esta vez la franela llega empapada. A su calidad de vida cuestionable, se le suman ahora sendas caminatas que lo funden en agotamiento. 

Wilfredo sabe cuan mal están las cosas. Ya el plomo se llevó a su hijo hace unos años en El Cementerio. Desde hace rato vota por la oposición. Sigue caminando. Conversa con el de al lado y le dice: “lo que esta gente no entiende, es que si uno no trabaja no cobra. Lo que esta gente no entiende es que el presidente no pasa nunca por aquí”. 

Desde un balcón una chica joven, rubia, les asoma una pancarta que dice: “pueblo despierta”. Ven el mensaje, se intimidan, siguen derecho. Ahora viene lo mas duro que es la subida. 

 

Maribel. Tiene memoria. Todo esto le huele a 2002. Los momentos duros no se olvidan. Quedan fijados como una fotografía en blanco y negro, llena de nostalgia, poesía, de esa narrativa que es la ausencia del color. 

Aquella situación arrasó con la economía familiar. No aguantaron. 

Profesional y aunque formada en esa izquierda con convicción de la que hoy quedan escasos recuerdos, siempre supo que detrás de lo bonito del discurso oficial, se ocultaba lo feo. Tuvo que emplearse en el gobierno, vestir de rojo, marchar. Había que mandar dinero. Salvó la patria como decimos en Venezuela. No la de Chávez. La de su gente. 

Hoy está en el sector privado. Olfatea como la situación pone todo en peligro. Teme por su estabilidad. Ha crecido en los últimos años, no quiere retroceder. Quiere progreso. Uno que este gobierno ha puesto cuesta arriba.

Viene de Los Teques. Baja del metro al llegar a Altamira rumbo a su oficina. Más parecido a un campo de guerra que a lo que hasta ayer fue. Aún humean los cauchos. Un semáforo está en el piso. Al lado un letrero le dice: “No puedo con tu indiferencia”. Maribel no sabe si cobrará la próxima quincena. Ella tampoco puede con la indiferencia.

Rosa. Negra. Majada. Simpática. Dicharachera. De la costa. Colombiana por nacimiento. Venezolana con cédula y convicción. Nadie la ha tenido que convencer de que el país va por mal camino. Lo sabe, lo siente, lo ve. El documento que le dieron para que votara por Chávez hace ya varios años, lo ha usado para votar por Capriles. 

Aquella mañana pidió permiso. Trabaja en casa de los Ballesta desde hace ocho años. “Señora Mariana, me voy a la marcha de las mujeres. Parece que ahí va a estar Fernando del Rincón. Quiero un autógrafo de ese hombre. Además usted sabe que yo soy más opositora que usted”.

Llegó al punto de encuentro. Las presentes se parecían más a su patrona que a ella. Algunas la miraron mal. Al poco tiempo una señora vestida de cólera y franela blanca, comenzó a gritarle “infiltrada. Infiltrada”. En segundos se convirtió en el coro de quienes la rodeaban. 

Rosa se fue como mejor pudo. De aquella mañana solo recuerda las lagrimas, el pánico y que nunca consiguió aquel mexicano autógrafo con el que había soñado.

Hoy no sabe si votará en las próximas elecciones. 

Venezuela. Lo decía Alberto Barrera Tyszka en uno de sus últimos artículos:”Nadie sabe para quien trabaja. Finalmente los guarimberos le están haciendo un gran favor a Nicolás Maduro”.

De lo poco que he podido aprender en la política, es el manejo oportuno del tiempo y la oportunidad. 

Hoy quienes promueven la rebelión popular, tuvieron sentido de la oportunidad, pero fallaron estrepitosamente en el cálculo del tiempo. No midieron el poder del adversario. Pretendieron comenzar por el final. Los extremos radicales de lado y lado se pisan la cola. Hay un superávit de anti política y los sectores que mañana cobrarán más fuerza, son satanizados por los promotores del “Maduro vete ya”. 

SI. Es cierto lo que dicen. Hoy estamos espantando a los que queremos enamorar. Sobre Wilfredo, Maribel o Rosa, solo puedo decirles que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. 

@miguelsogbi

 

 

febrero 20, 2014

#Lasalida no es la salida

Lo que hoy vive Venezuela, no es gratuito. Sobran las razones para protestar. La inflación mas alta de la región. Cerca de 25.000 muertes violentas durante el 2013. Escasez de alimentos y otros productos básicos. Podríamos hacer una lista muy extensa, terminarla y comenzar a hacer otra.

Esto fue visto con claridad por Leopoldo López, María Corina Machado y los diputados de la auto denominada Movida Parlamentaria. Con sentido de la oportunidad y sin sentido del momento, iniciaron un movimiento llamado #LaSalida.

El término es explícito, literal. Mientras que “el camino” otrora planteado por Capriles, es literario y metafórico. #LaSalida le vendió a algunos venezolanos la posibilidad de salir del gobierno y que el accionar de la misma está en la calle. Muchos, especialmente en los sectores medios, la han comprado como solución inmediata. Hoy cientos de personas están en las calles, protestando justamente, pero trancándolas injustamente, en unas manifestaciones acéfalas de dirección política, que a todos nos recuerdan lo peor de una oposición que en vez de aprender del pasado, reedita lo más brillante de su torpeza.

López, Machado y compañía, vieron no solo la posibilidad de tomar fuerza propia, sino la de anular a Henrique Capriles del juego, buscando debilitar su percepción de liderazgo y lo lograron en algún sector.

Se equivocaron en 3 aspectos:

1. Sentido del momento: tuvieron sentido de la oportunidad, pero no del momento. Hay suficientes razones para manifestar el descontento y ejercer la protesta, solo que este no era el momento de generar un movimiento como este. Técnicamente no hay ninguna razón para que se produzca #lasalida, en los esquemas que plantea la constitución, porque ni el presidente va a renunciar; ni hay suficiente descontento en las Fuerzas Armadas; ni estamos cerca de algún proceso electoral cercano. No hay una oportunidad en el marco de la política.

2. Conexión con diferentes sectores: la protesta de hoy tiene dos caras. Una estudiantil que goza de legitimidad y aceptación general de la sociedad y una clara dirección política por parte de sus dirigentes;  y otra de calle, compuesta por una clase media, justificadamente frustrada, que le han hecho creer que el muro de Berlín se encuentra entre la principal de El Cafetal y el Distribuidor Santa Fe. #Lasalida no se conectó con los sectores populares, ni otros actores de la sociedad como los sindicatos,  médicos o maestros, que siendo las más grandes víctimas de las fallas del gobierno de Nicolas Maduro, no se sienten aún llamados a esta protesta.

3. La inocencia: no es un tema de cobardes ni valientes sino de correlación de fuerzas. Una diputada sin mayor poder de atracción popular y un partido pequeño, que en horas ha sido injustamente desmembrado, enfrentándose a un presidente débil, pero con un gobierno poderoso, dispuesto a utilizar todas sus fuerzas para mantenerse en el poder y  ante el cual no tienen ninguna posibilidad de victoria. Muy poco le vale a la oposición tener a sus líderes presos y perseguidos, como poco le cuesta al gobierno hacerlo.

En la otra acera, un Capriles sigiloso, espera por un lado, que el gobierno se fracture más debido al colapso económico que ya se respira y a las evidentes divisiones que existen ante el liderazgo de Nicolas Maduro, mientras hace trabajo político en los sectores más necesitados y espera a  que arribe el momento de atacar, políticamente hablando.

El gobernador de Miranda, sabe que el cazador debe esperar a que la presa se canse. Un escenario real es llegar a un revocatorio con Nicolas Maduro débil popularmente hablando, sin puntos en las encuestas y aun más dividido en el corazón del chavismo. Pero para lograrlo, Capriles y la MUD tienen que canalizar el descontento en una protesta inteligente y políticamente orientada.

Por ahora el gobierno juega al caos con todo su poder para crearlo, buscando la posibilidad de fortalecerse. En tres semanas dirán que los anaqueles están vacíos por culpa de la oposición y habrá un país que lo creerá.

En paralelo escucho expresiones del absurdo, especialmente en algunos sectores. “No tienen que haber 5 muertos, sino 50 para que este gobierno caiga”. “No enviemos a los niños al colegio como medida de protesta”. “Faltan 20 días para que caiga el gobierno”. “Este gobierno es muy débil, está a punto de caer”.

La sensatez priva en quienes justamente temen por la reedición de los desastres de 2002, mientras ven con terror como aparece el fantasma de la anti política.

Si. El que se cansa pierde y el que se apura también.

@miguelsogbi

#nomásrepresión #nomásviolencia

 

mayo 14, 2013

Mayday. Presidente en barrena.

Filed under: Uncategorized — miguelsogbi @ 7:25 pm
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Los primeros treinta días de un gobierno que se juramentó a ritmo de cacerolas se escurrieron en el tiempo. Son parte de un pasado que deja magulladuras en el presente. Nicolás Maduro no la ha tenido fácil. La herencia que le dejó papá no fue la mejor de todas.

Mucho de lo que dijimos que íbamos a ver lo hemos visto. Otros capítulos están por ser transmitidos. Parte de lo bueno no lo vimos venir, como a un Lorenzo Mendoza decidido, que le cantó tres al gobierno, con respeto, firmeza y sobre todo con la legitimidad que le da ser presidente de la primera empresa privada del país. Un lujo que no se pueden dar las transnacionales, ni las más pequeñas, ambas temerosas de ser expropiadas, pechadas, fiscalizadas, amenazadas o simplemente acusadas de ser políticamente incorrectas. Mendoza puso el cuello en la hojilla, con la seguridad de que no iba a cortarse.

Veamos paso a paso, algunos de los elementos que demarcan el entorno país, en los últimos días.

El caos. La inseguridad y la economía sumen a Venezuela en un pozo profundo. Los crímenes no solo son más en lo cuantitativo, sino también en lo cualitativo. Más sangrientos, más violentos. Somos una Medellín de los 80, sin bombas, pero con balas. En economía no hablemos de lo macro, sino del bolsillo de doña Juana que está vacío, que no le alcanza para lo que hay, ni para lo que no hay, que es lo que más necesita. La inflación superará el 30% anual y el crecimiento del país con suerte llegará a 2 puntos.

Nicolás entró en barrena. Entrar en barrena, es el término con el que la aviación describe a una nave que cae verticalmente en una trayectoria helicoidal, generalmente como consecuencia de una falla. Los aviones antes de estrellarse, entran en barrena y así va Nicolás. El flash telefónico que realizó Datanalisis los días 17 y 18 de abril, en el que los más de 600 encuestados tenían aún el dedo entintado de púrpura, reflejó una evaluación negativa de 58,4% cuando fueron interrogados sobre el desempeño de Maduro como presidente. Pasado el tiempo el IVAD  mostró resultados aún más crudos. Si las elecciones fuesen mañana, la intención de voto se inclinaría 6 puntos a favor de Henrique Capriles.

La radicalización. Lo habíamos comentado. La tendencia del gobierno apuntaría a la radicalización. La fuerza como contención, la misma fuerza que los hace débiles. En el caso del general Rivero, sorprende más la forma que el fondo. La celada fue mucho más oscura que la masmorra en la que le  hospedan. La golpiza de la Asamblea no se queda atrás. Ninguno de los casos le sumaron ni medio punto al gobierno. Puertas afuera lo desprestigiaron y la oposición se ha encargado de subirle el volumen internacional al incidente. El desespero no es buen consejero. Vendrán más cosas.

El hombre esperanza. En un gabinete grisáceo y monocromático, lleno de enroques y figuras anónimas destaca Merentes como el hombre de la esperanza. En pocos días se ha reunido con representantes de diversos sectores de la Venezuela que quiere producir y les ha prometido la entrega de dólares. Nelson tiene todo en sus manos. No solo la reactivación de un país con una economía lenta e inflacionaria, sino la solución al grave problema de desabastecimiento generalizado, pero especialmente delicado en los sectores de alimentación y medicina. No inventará nada nuevo, al contrario reactivará todos los sistemas que alguna vez funcionaron como Cadivi, permutas y bonos, si se lo permiten, aunque todo indica que esta vez serán pragmáticos y no ideológicos. No por que quieran, sino porque no les queda otra.

La rueda de prensa de Mendoza.  Abundan los aspectos interesantes de las declaraciones de Lorenzo Mendoza. Pero hay un aspecto implícito, que destaca por sobre todas las cosas: a Chávez no se le hablaba así, pero a Nicolás si. Ni las palabras, ni las denuncias que realizó el presidente de Empresas Polar eran posibles en la era Chávez. Horas después el fallecido comandante hubiese investido con todo. Hoy la situación es diferente. Con esa rueda de prensa, Polar recuperó los millones de dólares que invirtió a lo largo de los últimos años, para elevar el costo político de un potencial ataque directo a los intereses de las empresas. Hay que destacar la puesta en escena y la elaboración de un discurso que lo pone en una posición sólida a la hora de negociar y que le dice al gobierno que “el responsable eres tu”.

Elecciones como arroz. Las elecciones que tanta legitimidad le dieron a Chávez, llevarán a Maduro hasta la puerta de salida.  Adentro del comando Simón Bolívar es casi un hecho la convocatoria de un revocatorio para los diputados rojos de la Asamblea Nacional. Es una vía rápida para lograr una mayoría parlamentaria, en una jugada delicada que bien podría valer la pena hacer. Las municipales se aceleran y podrían ocurrir durante 2013. Puertas adentro del PSUV se sabe que la cosa no van bien y que fuesen cuales fuesen los resultados serán mejor los de hoy que los de mañana. La oposición tiene algunos problemas que resolver. Las primarias en las que se eligieron a candidatos a alcaldes hoy no son legítimas, en consecuencia surgirán divisiones y conflictos en los casos en los que no se llegue a algún acuerdo. Capriles deberá ser el portaaviones de las municipales y de todos los procesos que están por venir. Las legislativas serán el proceso más importante y de esa victoria dependerá entre otras cosas un revocatorio presidencial para sacar al que podría ser para ese momento un muy poco popular Nicolás Maduro.

Capriles y la oposición. Su popularidad sube. Está en campaña constante. Es la voz de la oposición y también es la oposición. Dice que hacer y cuando hacer. Declara. Desgasta al adversario y no se desgasta él. Se sabe administrar. No se agarra todas las peleas para él. Manda a otros voceros al ring. Aparece cuando tiene que aparecer, pero cuando lo hace ataca, debilita al adversario y se retira. Ese es su trabajo. Picar como un avispón y retirarse. La oposición ahora se llama unidad y tiene el reto, hasta ahora bien logrado de continuar manteniendo la cohesión, hasta que el objetivo se cumpla. La unidad no es para siempre, es fruto de una circunstancia.

¿Agorero el análisis? No lo creo. Lo bueno viene. Lástima que haya que tocar fondo, como lo hacemos hoy. Son momentos difíciles los que vivimos los venezolanos y habrá que trabajar en conjunto, hombres y mujeres, empresas y ciudadanos, políticos de un color y de otro para construir una Venezuela que hasta hoy nadie ha visto. Ni la que fuimos, ni la que somos. Sino la que seremos.

 

@miguelsogbi

abril 16, 2013

Venezuela en pre parto. (Análisis TMO)

Filed under: Uncategorized — miguelsogbi @ 5:04 pm
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TMO.(Análisis) Terminaron las elecciones y el país es otro. Cambió para los ciudadanos de a pie y también para los corporativos.

Que Venezuela se mantenga en la ruta trazada como socialismo del siglo 21, que no es más que un modelo de estado altamente controlador y monopolizador, hasta ahora política y económicamente viable, sólo con el barril de petróleo a 100 $ y con un catalizador político como Hugo Chávez; depende a esta hora más de la oposición que del gobierno.

Podríamos interpretar que desde el 14 de abril el país entró en un proceso de transición política. El gobierno hoy ha perdido la iniciativa. Se debilitó. Aunque esto no significa que no la pueda retomar. La misión de la oposición será que esto no ocurra, mientras que sus adversarios políticos, hoy inmersos en una compleja telaraña política, social y económica, intentarán zafarse a como de lugar, con el riesgo de perecer en el intento.

Veamos los hechos y escenarios, uno a uno:

Lo más evidente. El país se picó en dos. Está a la vista de todos. ¿Pero que refleja esto?. En primera instancia el profundo desgaste del gobierno después de 14 años. Hugo Chávez lo canalizaba, pero ya hoy no hay quien lo haga. En consecuencia sus seguidores se sienten huérfanos y buscan hoy un nuevo padre político, que muchos no encuentran en Maduro.

Adicionalmente el resultado, electoralmente negativo para la oposición, es una victoria política que entre otras cosas  “empodera” al ciudadano común, otrora calificado, etiquetado y amedrentado a través de discursos y fuerzas de choque, pero que hoy se siente en partes iguales y en consecuencia libre para manifestarse en diversas formas políticas y sociales.

La conflictividad social: Un gobierno que mientras es proclamado en cadena nacional, reparte peinillas, perdigones y gas lacrimógeno no arranca con buen pie.

Durante el año pasado, siendo aún Chávez el gran catalizador, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, registró 5.483 protestas. Durante febrero de 2013 se registraron 297, un 8% más que en febrero del año pasado y solo un día después de las elecciones se registraron dos protestas generales, las más grandes en los últimos años y se esperan más durante los siguientes días y probablemente meses, lo que augura un futuro conflictivo en el corto y mediano plazo.

La popularidad de Nicolás: El recién proclamado presidente Nicolás Maduro, ya le había quitado 10 puntos de popularidad a Hugo Chávez mientras estaba convaleciente. El fallecimiento lo recuperó en 10 puntos adicionales. Pero la campaña fue otra cosa. La estrategia que Henrique Capriles se planteó dio resultados: demostrar que Nicolás Maduro no era Chávez.

Se estima que la popularidad de Nicolás Maduro se precipite sostenidamente durante los próximos 90 días. Si como presidente encargado y como candidato siempre cayó, no hay nada que indique una reversión de esa tendencia, a menos que el nuevo gobierno se replantee su estrategia y además tenga éxito en ello. Algo complejo con una oposición que hoy se muestra madura y con poder de calle, dos ingredientes con los que no había contado en el pasado.

Entre dos aguas: Así estará Maduro durante el tiempo que gobierne. Tiene dos opciones. A) Una actitud conciliadora y de diálogo nacional B) Una actitud radical, de enfrentamiento y de conflicto.

Ambos escenarios son complejos. En el A) Maduro lucirá débil y derrotado. En el B) Se generarán ambientes de conflicto que pueden llevar a Venezuela por caminos no deseados.

A las primeras de cambio, se puede concluir que el nuevo gobierno optó por el segundo escenario. Una opción delicada y explosiva, que puede llevar a soluciones radicales, colocar leña al fuego y hacer más compleja la gobernabilidad.

Puertas adentro: La política es la política. Es lucha de poder. Por el poder. Para el poder. El PSUV tiene dos alas. A) La ideológica y radical B) La militarista pragmática.

Ambas agua y aceite, otrora amalgamados por Hugo Chávez y hasta ahora unidos con un solo fin: mantener el poder. Ya logrado y con Nicolás Maduro débil, adentro ocurrirá cualquier cosa.  El nuevo presidente será bombardeado desde afuera y desde adentro.

El nuevo mapa político: En política todo puede pasar. Por eso en un poco más de seis meses,  el mapa político de Venezuela cambió. En ocho estados Capriles sacó la mayoría de los votos. Táchira, Mérida, Zulia, Lara, Miranda, Anzoátegui, Nueva Esparta y Bolívar. Casi todas estas regiones de alta concentración urbana. Hoy Venezuela no es “roja, rojita”.

PSUV débil: El partido fuerte de Venezuela no pudo con la tarjeta única de la oposición. La tarjeta roja, solo obtuvo 6.127.522 votos versus 7.270.403 votos de la oposición, alcanzando la victoria, aún en discusión, gracias a otras 13 organizaciones políticas que acompañaron a Nicolás Maduro.

Nuevo gabinete: Ahí Nicolás Maduro se jugará todo hacia lo interno. ¿Jugará a la política o al radicalismo?. ¿Sabrá repartir las cuotas de poder?. ¿En la economía habrá un pragmático o un radical?. Lo sabremos en las próximas horas y lo que se decida indicará con claridad hacia donde apunta este nuevo gobierno que comienza en Venezuela.

La estrategia política de la oposición: En lo particular no creemos que ni la más grande de las marchas va a lograr que se cuenten los votos y se verifiquen las actas. Pero ¿Es eso lo que realmente está buscando la oposición venezolana?. La respuesta es no. Si Henrique Capriles en un resultado tan cerrado hubiese reconocido la victoria, se hubiese suicidado políticamente.    Al no hacerlo, hoy es el líder indiscutible de la oposición.

Es muy poco probable que se vayan a contar los votos, pero el gobierno que comienza tendrá un terrible olor a ilegitimidad hasta el final de sus días. Fórmula perfecta cuando se combina con un presidente que cae en popularidad, con fisuras internas y con tres procesos políticos que están por venir.

Los procesos por venir: El primero de ellos será la elección por parte de la Asamblea Nacional, de una nueva directiva del CNE, en esta ocasión con una bancada gubernamental que no posee mayoría cualificada.

El segundo serán las elecciones a alcaldes. El proyecto de estado comunal será menos viable de lo que ya era en este nuevo mapa político. Las municipales, mientras más tarde, serán más graves para el PSUV, que perderá cuotas de poder en los diferentes municipios del país, pero será el nuevo CNE el que fijará el calendario que desde acá proyectamos en cuatro escenarios: octubre 2013; diciembre 2013; enero a marzo 2014.

En el 2014 serán las elecciones parlamentarias y a la mitad de este periodo presidencial se podría convocar un proceso revocatorio, en el que la oposición tendría éxito, solo si se conduce con pulso y pies de plomo durante el tiempo que resta.

Con estos procesos en el corto y mediano plazo, se avisora un clima político muy complejo en los próximos 3 o 4 años.

Clima empresarial: Las corporaciones afrontarán un clima turbio, algo que no es particularmente nuevo, para las que ya tienen años en Venezuela . Lo más grave será la economía. Especialistas aseguran que podría presentar fuertes contracciones durante este año. Sumemos a esto una Ley Orgánica del Trabajo, que acarrea altos costos para las empresas.

Hasta el momento el sistema de cambio propuesto (SICAD), no ha logrado bajar el paralelo y se podría calificar como ineficiente e insuficiente. La cantidad de bolívares atrapados es inmensa y la necesidad de importación aumenta. Una bomba económica que está por explotar en más inflación y escasez, de la que ya los venezolanos están “acostumbrados”.

Conclusión:  Venezuela vive un proceso político, que a su vez es histórico. El historiador Rafael Arraiz, ya fue claro en ello. La historia no anda apurada, pero todos sus ciclos tienen un final.

Ciudadanos comunes y corporativos, están a las puertas de otra posibilidad de país. Ese otro país podría estar a algunos años de distancia, que históricamente serían un paso.

Venezuela entró en contracciones. Todo proceso de parto es doloroso. Pero después del dolor, viene la vida. Vale la pena esperar.

 

@miguelsogbi

 

 

julio 19, 2012

Amor con amor se paga

Filed under: Uncategorized — miguelsogbi @ 5:55 pm
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El venezolano escoge sus cosas. Tiene sus preferencias. Decide lo que le gusta. 

Dice: “esto es mío. Aquello me pertenece”. No importa si viene de afuera o  si es el mismísimo pabellón criollo. Hay cosas que son de él.

Pasa en infinidad de rubros. Hay marcas, productos, artículos que se hacen criollos. 

El carro para el venezolano es algo muy importante. No se trata solo de movilidad. Es un asunto de personalidad y si hay una marca por la cual se decidió hace ya mucho tiempo, es la japonesa Toyota. 

Es un culto a la efectividad. “le echas gasolina y pa´lante” ó “es un carro que nunca echa vaina”. Son algunas expresiones con las que nos referimos de manera coloquial a esta marca. Ambas frases reflejan a un compañero del camino, en el país de la incertidumbre. Como no sabemos si podremos cambiar de carro en dos años o tendremos que quedarnos con el que tenemos para toda la vida, los venezolanos apostamos por lo seguro.

Amor con amor se paga, dice un conocido refrán. La planta Toyota ubicada en Cumaná provee cerca del 80% de los empleos directos e indirectos de la capital del estado Sucre. La empresa es un poderoso motor económico en la zona, pero en materia social más que un motor es una turbina. 

Hace poco fui invitado a observar el desarrollo del programa Conduciendo Sonrisas, impulsado por Toyota de Venezuela en asociación con Asotoy, una asociación que agrupa a los concesionarios de la marca; el Rotary Club Cumanagoto y la ONG Rotaplast que agrupa a médicos especialistas en cirugía maxilofacial de diferentes partes del mundo.

Sucre es una de las regiones de Venezuela con mayor índice de niños nacidos con labio leporino, paladar hendido y otras malformaciones del rostro. La corrección oportuna y adecuada de estas condiciones cambian de manera definitiva la vida de las personas que las padecen, en su mayoría niños.

Desde el 16 hasta el 29 de julio (2012), 300 personas serán tocadas por el programa Conduciendo Sonrisas. Parece un número fácil, pero son un sin fin de horas de cirugía y decenas de vidas que tendrán un antes y un después. 

El Dr Angelo Capozzi es un cirujano plástico, fundador de Rotaplast y cabeza de la misión médica que llegó a Venezuela. Un hombre sesentón con camisa Hawaiana que cuando fue increpado sobre las motivaciones que tenían los médicos para abandonar sus consultorios y viajar a Venezuela dijo que “aparte de la gran cantidad de energía que tenemos, en Rotaplast estamos conscientes de que no todos  tenemos la fortuna de nacer completamente sanos y es la oportunidad de lograr un cambio importante en sus vidas”. 

En el caso de Toyota, no solo pude ver el aporte económico que facilitó el hospedaje, los traslados y otras necesidades de la misión médica, sino un ingente número de trabajadores de diferentes áreas llenos de entusiasmo traduciendo las conversaciones entre médicos y pacientes, cargando cajas, inflando globos, transportando personal, dando apoyo de todas las maneras posibles. Es ahí donde percibí la verdadera fuerza. No en el aporte económico, sino en el compromiso humano que hizo que todo esto fuese posible. 

Esta es solo la punta del iceberg, en una montaña de actividades de profundo impacto social que desarrolla Toyota en Venezuela. 

Regrese de Cumaná y miro tranquilo hacia atrás. Hay mucho país por delante.

Ahora recuerdo con más cariño el viejo machito con el que mi tío Santos Erminy me llevaba a Río Chico hace 35 años o aquellos Corollas cuadraditos que comenzaron a sembrar la leyenda de un carro que no se detiene, como tampoco lo hace el motor social del estado Sucre. 

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mayo 14, 2012

Discurso contra discurso

La ciencia cognitiva es la disciplina encargada de estudiar como las personas conciben el mundo. Dentro de esta materia, que tiene varias ramas una de las que más destaca, es la que se dedica a estudiar el uso del lenguaje, la linguística cognitiva, para entender como definimos y percibimos el mundo a través del uso de las palabras.

La construcción de una realidad pasa necesariamente por el uso de unas palabras específicas, seleccionadas a tal fin. Estas palabras crean un marco conceptual y con su uso frecuente crean una realidad en la mente de quienes la utilizan y escuchan.

El gobierno de Venezuela se tomó esto muy en serio y a lo largo de estos largos 13 años, ha creado un lenguaje propio. A los oyentes y televidentes por ejemplo les llaman “usuarios y usuarias”. A la calidad de vida, como término que define un standard en el que los servicios funcionan y las personas logran desarrollarse y avanzar a través del encuentro de oportunidades y el desarrollo de sus aptitudes, le llamaron “buen vivir”. A la oposición la llamaron “escuálida”. Al candidato opositor lo enmarcaron con el título de “majunche”.

El principal portavoz del gobierno usa palabras propias del argot militar para llamar a sus productos políticos. “Patrullas” ,”Batallas” ,”Misiones”. También usa términos como “pulverizar” y otros más agresivos para referirse a sus adversarios, enmarcándolos así como enemigos de guerra.

La construcción de esta realidad a través de las palabras se ha logrado a través del uso sistemático de los medios de comunicación. De hecho el gobierno usa el 95% de su energía para comunicar y el 5% de su energía para gobernar. Quizá esté siendo generoso en este juicio.

Han tejido un robusto circuito nacional de medios que incluye a los que son del estado, a medios privados acólitos y a los que a expropiado, para elaborar lo que han llamado Red Nacional de Medios Públicos, aunque en la práctica son del gobierno y no del estado.

Esta es la clave de su éxito hasta hoy. Muchos medios de comunicación, para un buen comunicador. Porque eso no se le puede quitar a su principal vocero.

La oposición, liderada por Henrique Capriles Radonski, no se ha quedado atrás en esta materia. Durante una campaña que arrancó con las primarias, el candidato ha creado un lenguaje propio: “Educación de calidad”, “Progreso” “Para todos por igual”.

Con menos tiempo y menos medios, tiene a su favor el poderoso sentido de lo nuevo.

En las últimas semanas escuchar a muchas personas hablar en público y en privado de la importancia de la educación; usar el término calidad para referirse a que algo sea bueno y funcione; o progreso para hablar de echar pa´lante, desarrollo u oportunidad, se ha convertido en algo frecuente y que se escucha en muchas entrevistas, artículos, llamadas al aire o conversaciones de oficina.

Recientemente escuché al diputado Freddy Bernal, hablar de la ley desarme y se refería a ella, haciendo mención a la inseguridad que nos afectaba “a todos por igual”. Esta frase la repitió durante varias ocasiones en su entrevista y aunque hacía un notable esfuerzo por deshacerse de ella no lo lograba y la misma volvía indomable a la punta de su lengua.

El Vice Presidente Elías Jaua, usa frecuentemente las palabras futuro y progreso. Probablemente no de manera inconsciente.

El discurso se va imponiendo. No tiene una red nacional de medios, pero si el apoyo de muchos medios que sin segregar al adversario de Capriles, le están dando espacio suficiente para crecer. El candidato es noticia todos los días. Será su astucia y la de su equipo crear lo que llamo “temas ganadores”, para que esas oportunidades mediáticas y este nuevo discurso que llama a unir y a no dividir; a construir y no a destruir, a progresar y no a retroceder, sea permeable para millones de venezolanos que podrían comprar la opción de Henrique Capriles.

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